Mestizaje

Hola!!
El día de hoy me he decidido a empezar un blog en el que voy a platicarles sobre esos pequeños o grandes placeres de la vida que encontramos todos los días y que no siempre valoramos, o tardamos en darnos cuenta.

Me presento me llamo David, estudio gastronomía, vivo con música y procuro darme vida de rey, lo que no significa siempre que gaste las enormes cantidades, disfruto de la compañía y sabiduría de mis amigos a los que llamo hermanos, me gusta así comer, beber y manejar de noche, en general, como ayer citaba uno de esos grandes filósofos, todo sabe mejor de noche, más aún los amaneceres y hoy quiero platicarles lo que pensaba mientras tenía una cena memorable.



Mientras calentaba en el microondas una pequeña porción de Feijoada que me encontré en el refri, puse el comál a calentar, busqué unas tortillas que por gran, enorme y deliciosa casualidad eran de masa azul, topé un trozo de queso y algo de paté, me preparé una quesadilla con dichos ingredientes y tuve una imagen como aquella de Remy cuando hace su primer mezcla de sabores en la cocina de la viejita y esta visión de sabores fue la que me animó a empezar con un blog.


Analicemos esa quesadilla, primero Queso con Tortilla, esa sería la formación de esta palabra que da de comer a muchísima gente en nuestro país, literal y si lo vemos de una manera más profunda también: agricultores, ganaderos, productores de lácteos, distribuidores, vendedores, las personas que se dedican a vender quesadillas, las mamás y las abuelitas que las preparan con cariño para sus familias y por supuesto todos y cada uno de nosotros que disfrutamos comiéndolas en gran variedad, de comál, fritas, en el microondas, azules, blancas, de harina de trigo, de queso, sin queso, de hongos, de pollo, huitlacoche, combinadas, en la mañana o en la tarde y también de noche. Son esas quesadillas en su conjunto una de las mejores invenciones del mundo mestizo, bueno, del mundo si lo pensamos, Dios, el diablo y la historia deberían tener en un lugar especial a quien se le ocurrió poner sobre una tortilla un trozo de queso, aplastarlo un poco y calentarlo hasta que el queso empiece a fundir. Piénsenlo bien, traigan a su mente el recuerdo de su quesadilla ideal, yo les describo la mía: Olorosa, con tortilla azul, calentita, lo suficiente para fundir el queso, dejar pequeñas costras oscuras en la masa, y no tanto para poder tomarla con la mano, el relleno como ustedes les guste, yo ahorita la recuerdo con queso canasto, epazote, y un poco de jamón o chorizo, crujiente en la corteza, suave en el medio, el queso poco fundido y esos pequeños trozos de longaniza, te la acercas a la boca y percibes todos los olores juntos y los vas separando, la tortilla cocida por fuera, el olor de la masa un poco cruda al centro, el olor fresco del queso y su combinación con el epazote, ese olor proteico característico del chorizo y que te hace pensar en su color rojo... un poco de salsa, no muy picosa, pero bien sabrosa con tomate, cebolla y chile morita, molcajeteada. Wow... a poco no se les antoja? Y si lo acompañamos con una cerveza Superior?...


Estos pequeños placeres, sencillos o complejos serán los que cite en este blog.
Piensen en otros que se les ocurran y platiquenmelos...
Gracias por leerme y disfruten cada momento!

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